Recuerdo vívidamente el momento en el que recibí la noticia de que había sido galardonado con el 1er premio “José Luis Gómez Skarmenta” concedido por la SEBD. Fue una mezcla de emociones encontradas. Por un lado, sentí una enorme alegría y orgullo, pues a todos nos gusta que nuestro trabajo sea reconocido, especialmente por otros investigadores cercanos a nuestra área de trabajo. Además, también me sentí honrado y privilegiado de poder compartir dicho premio con Manuel Irimia, a quién no solo admiro y considero uno de los mejores investigadores de nuestro país, sino también un buen amigo. Dicho esto, recuerdo no poder evitar cierto sentimiento de tristeza y nostalgia, ya que la imagen de nuestro querido José Luis me vino inmediatamente a la cabeza y no pude evitar que me embargase la emoción. Conocí en persona a José Luís hace ya bastantes años, precisamente en un congreso de la SEBD que se celebró en Madrid. Corría el año 2014 y yo acababa de empezar mi grupo de investigación en ...